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El tiempo pasa demasiado rápido, ¿no te parece? Todo el mundo siempre esta de prisa. Todos los trabajos son de ayer, el placer de ‘dentro del ano’, en la agenda no hay sitio para descanso. Cuando no veo el final de la obra y miro el reloj, cuya aguja se acerca alarmantemente a doce, pierdo fuerza. A mí se le cierran los ojos. Sé que es el final del día. Rápido, el final demasiado rápido. ¡No puede ser así! Inspirado por el ritmo del la vida medieval, la armonía con la naturaleza y la alegría de pasar horas en tu trabajo favorito, respondo a los retos del mundo contemporáneo y propongo que el tiempo pase dos veces más lento 🙂

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